
Zero y la panda apenas pueden con su vida, pero se juntan para salvar a Jabalí, que se ha metido en un buen lío con unos criminales.

Siempre voy tarde y la ansiedad me supera porque sé que uno de mis mejores amigos me oculta algo. Y Sarah, en vez de ayudar, me echa más muertos encima.

Jabalí no para de pedirme que no se lo cuente a su mujer. Yo no dejo de pensar en la que ha liado mientras paso la que será mi última noche solo.

Esmeralda se muda a mi piso mientras intentamos solucionar lo de Jabalí sin que ella se entere. Última llamada para Secco.

No era así como imaginaba ayudar a Jabalí. Esmeralda me cuenta de qué está huyendo y solo entonces entiendo lo que es el dolor de verdad.

Nuestra incursión en el territorio de Malgenio acaba como cabría esperar. Y, para no perder la costumbre, Esmeralda vuelve con su ex...

Siempre he dicho que todo hombre necesita un búnker secreto, y aquí estamos. Nuestra cita con el destino cada vez está más cerca, pero llegan refuerzos.

Debería despedirme de mi madre, pero en vez de eso, me pide que le arregle el móvil. Increíble. ¿Pueden ponerlo aún más difícil los hermanos de Esmeralda?

Toca vérselas con Malgenio. Esperemos que sea el fin de este percal y no el nuestro. Después de ocho capítulos, toca preguntarse: ¿qué hace más daño, un cuchillo o la verdad?